22 de noviembre de 2025 · Mencía de Sotosalbos, Segovia
Hay bodas que te recuerdan por qué haces este trabajo.
La de Patricia y Alberto fue una de ellas. Un sábado de noviembre en Sotosalbos — ese pueblo pequeño de la sierra segoviana que en otoño tiene una luz que no se parece a ninguna otra. La finca decorada con alma navideña, la piedra, el frío justo y esa atmósfera que noviembre en la sierra regala sin que nadie se la pida.
165 invitados, ceremonia religiosa con música en directo, sesión de pareja al atardecer y una celebración que arrancó con Elvis y no paró hasta bien entrada la noche.
Estas son las imágenes de ese día.
Mencía de Sotosalbos es de esas fincas que cuando las ves entiendes por qué las parejas las eligen. A las afueras del pueblo, con la sierra de Guadarrama de fondo y ese silencio de noviembre que lo envuelve todo — el espacio tiene algo difícil de explicar pero muy fácil de fotografiar.
El hotel y la finca comparten complejo, lo que en una boda de más de 160 personas marca la diferencia. Los preparativos, la ceremonia, el cóctel, el banquete — todo en un radio de un kilómetro. Sin carreras, sin logística imposible, con tiempo para que cada momento ocurra como tiene que ocurrir.
Patricia y Alberto contaron con el equipo completo de The Ro — dos fotógrafos, dos videógrafos y drone — para que nada de ese día se quedara sin contar.
Hay parejas que llegan al día de su boda con todo pensado desde el amor. Patricia y Alberto son de esas.
Las cartas escritas a mano para cada dama de honor. Los regalos entre platos para las abuelas, la madrina, los futuros novios, los futuros papás. Una mesa con fotos durante el cóctel — personas muy especiales que ese día no podían estar. Y en el primer banco de la iglesia, una foto en recuerdo de la mamá de Patricia.
Esos detalles no se improvisan. Hablan de quiénes son, de cómo quieren a los suyos y de cómo quisieron que su boda los representara.
Las fotos cuentan el instante. El vídeo te devuelve el día entero.
En The Ro no entregamos un único vídeo — entregamos tres. Un reportaje largo que recorre la jornada completa de principio a fin, un corto pensado para compartir y revivir una y otra vez, y los testimonios de las personas que más os quieren — esas palabras que el día se pasa volando y que merecen quedarse para siempre.
Lo que ves aquí es el corto de Patricia y Alberto. El resto, solo para ellos.
Alberto se vistió en el Hotel Villa Jimena con su padre, su madre y sus testigos. Patricia, en la suite de al lado, con su padre, sus testigos Clara y Blanca — y las damas de honor esperando su carta.
Ese momento de la entrega de las cartas es de los que me gusta capturar sin interferir. Patricia había escrito algo para cada una de ellas. Las reacciones no se planean. Solo se fotografían.
El first look con su padre llegó después. A las 12:15, él entró a la suite. Lo que pasó ahí no necesita más palabras.
La Iglesia de San Miguel de Sotosalbos tiene esa escala que las iglesias de pueblo saben tener — íntima, de piedra, con siglos encima. Patricia llegó con sus padrinos y Alberto con su madrina. Electronic Firefly con música en directo para recibirlos.
Lecturas, salmo, siete peticiones y el rito de la velada. Una ceremonia con estructura y con alma, donde cada parte tenía su lugar y su peso.
Y en el primer banco, una foto. La mamá de Patricia, que no pudo estar pero estuvo.
A la salida, pétalos y cañones de mariposas. El drone capturando ese instante desde arriba mientras los invitados los rodeaban en la calle de la iglesia.
La puesta de sol era a las 17:52. Lo teníamos marcado.
Salimos por el pueblo de Sotosalbos — esas calles de piedra, esa luz baja y dorada de noviembre que dura poco y lo vale todo. Y luego de vuelta a la finca para la sesión al atardecer sobre las 17:00.
La luz de noviembre en la sierra tiene algo especial. Es suave, es larga, es de las que hacen el trabajo por ti si sabes cuándo estar ahí.
La entrada al banquete fue con Burning Love de Elvis con la Orquesta Filarmónica Real. Primero los testigos, luego ellos — con esa canción que empieza tranquila y rompe justo cuando tienen que entrar. Uno de esos momentos que cuando lo ves en el vídeo se te pone la piel de gallina.
Discursos entre platos. Ramos para las abuelas y la madrina. Regalos para los futuros papás y los futuros novios — que además es una de las testigos de Patricia. Una mesa en el cóctel con fotos de quienes no pudieron estar. Una carta para la tía de Patri en la mesa Upper East Side.
Baile nupcial breve — ellos dos, y luego con el padrino y la madrina. Y después, el Bendito Sarao con la hora loca. Top secret, decían en la ficha. Lo que pasó ahí se quedó ahí — y en el vídeo.
Si vuestra boda se parece a esto — los detalles pensados desde el amor, la emoción que no se puede fingir, esos instantes que duran un segundo — estaré encantada de ser quien los cuente.
Finca: Mencía de Sotosalbos
Vestido: Clara Brea
Traje del novio: Bund
Ramo y decoración floral: Brunnera
Alianzas: Joyero Javier Carrera
Maquillaje: Noelia Bravo
Animación / hora loca: Bendito Sarao
Fotomatón: Fotofun